miércoles, 8 de junio de 2011

Los edificios son imposibles


Mi maestra insistía 
en que aprendiera la lección del día, 
pero yo no pude dejar 
de mirar por la ventana 
y desear que una mañana, 
al caminar, 
alguien, supongo que algún dios 
o un par de ellos jugando blackjack
(o tal vez dominó, porque puede
que suceda en viernes), 
me dejara encontrar 
mis temores y anhelos 
en una única persona.
Suena a algo imposible, 
a algo a lo que no tengo derecho, 
pero mi maestra no insistía con la fuerza 
suficiente, y por eso yo 
escapaba pensando 
en mis fantasías de siempre.

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