
Ay pinche Influenza, no sabes cuanto te desprecio.
Yo no sé si eres un acto terrorista deliberado del gobierno, francamente ni me importa tu origen o tu proceder. No me importa un carajo si te desarrollaron en un laboratorio horrendo en medio del desierto de Sonora, ni me pongo neurótico al imaginar que probablemente tu invasión a nuestro (ya de por sí) jodido país no fue un accidente en lo absoluto.
A mi me vale madre si alguien rompió a propósito el frasco donde descansabas tranquilamente. Me importa un pito si el gobierno me quiere ver la cara. El gobierno, con o sin influenza, ya nos ve la cara a todos y cada uno de los que nos hacemos llamar "Mexicanos". No me encabrono al pensar que esto puede ser un acuerdo entre dos países para distraer al mundo de la jodidísima situación económica internacional. Yo no sé (y ultimadamente ni me importa) si los medios manipulan la información y nos están dando, como siempre, atole con el dedo. Mucho, mucho atole.
A mi lo único que me molesta de esta situación, mi estimada Influenza, es que le estás dando en la madre a mi calendario.
Todos los demás, el gobierno, los medios, Estados Unidos, los neuróticos de izquierda, los que se lo toman a la ligera y los que se lo toman muy a pecho, los que hacen ridículas cadenitas por e-mail, los que todavía dicen que no existe ningún virus, y sobre todo, los que venden los malditos cubrebocas a precios increiblemente altos, por mí, pueden irse muchísimo y cuantas veces quieran a dar un paseo por los maravillosos y ostentosos jardínes de La Chingada.
Gracias.