martes, 6 de octubre de 2009

El río


Los viejos a veces somos tercos, pero no es por querer hacerle mal a nadie. Todo el mundo se te vuelve algo triste cuando los ojos te engañan, te muestran puras cosas que parecen ciertas, pero que no lo son. Todo se ve raro, todo borroso, como si... como si fuera verdad. Muchas de las cosas que dice la gente no son ciertas, pero aunque no lo son, nadie se anima a contradecirlos a todos. Yo, yo ya estoy viejo, a mí nadie me hace caso. Tú todavía eres joven, pero no sé si me vayas a creer. Toda la gente siempre dice lo contrario a lo que yo te digo. Pon atención, ¿ves eso? Es un río. ¿Verdad que no parece? Pero sin embargo lo es, según la gente. Es un río, aunque la tierra que lleva encima te diga lo contrario. Luego la gente juega en esa tierra y presume que fue a jugar al río. Ahí al lado pasa un arroyo, pero nadie le hace caso. La gente dice que es río, pero yo sé que no lo es. Un río lleva agua, mucha agua. Este nomás lleva pura cochinada, pura peste, hasta da tristeza caminar por ahí. Ponen ferias, meten coches... no, eso ya no es un río. La gente todavía le dice río, pero yo sé perfectamente que no es río. Un río siempre lleva agua, este nomas arrastra puras lástimas. Luego de repente llueve mucho, abren las compuertas de la presa, y el río es río de nuevo. Pero no, para mí ni así es río. Eso se llama monstruo, un monstruo de agua. El ruido que hace es como si se abriera la tierra y se asomara el infierno. Un río no tiene por qué ser infierno. Cuando lo veas lleno de agua no le llames río, llámale monstruo. Luego la gente se asoma a ver aquello como si fuera una gran fiesta. Ponen puestos de comida y la gente se sienta en el parquecito de El Refugio, nomás para ver cómo van pasando los árboles que se va llevando el agua. Pero con los ríos eso no se hace. Nadie le tiene que hacer fiestas a un río cuando deja de ser río y se convierte en un demonio de agua, uno que causa destrozos y calamidad. Este río lleva pura tierra, el color de su agua es café, como la tierra por donde va pasando. Hay ríos tan bonitos, llenos de agua tan pura. Ésos ríos son ángeles de agua. Este es un monstruo. La verdad, yo prefiero ver a un triste terreno árido que a un tremendo monstruo de agua. Así, por lo menos, puedo caminar por ahí y lamentarme. Te aseguro que si le dices a alguien que eso no es río, que es un monstruo, se van a burlar de tí y te diran que no es cierto. Pero no te preocupes, ya seremos dos los creyentes del monstruo de agua. ¿Ves eso? Eso no es un río, es como un desierto triste lleno de sorpresas. Si yo te contara... Hace tiempo le pusieron una feria encima...

3 comentarios:

Addi. dijo...

Vaya, esty un 98% sguro que hablas del lugar donde pastan vacas y t quejaste no?
suena muy triste desde esa perspectiva, la neta me dejaste pensando, por que igual pasa con muchas cosas y lugares aquí en querétaro hermano, me gustó mucho ese texto carnal cuidate mucho ojalá ya estés mejor.


Un abrazo.

Anónimo dijo...

la triste realidad de la ignorancia humana, no es asi mi roco,para alguien como yo eso nunca fue un rio, no para alguien que ha visto a los angeles rondando por su tierra, propagando la vida por donde pasan , llenandolo todo con el verde que tanto alegra a la tierra... Tienes razon eso no es un rio, es un monstruo.

atte. Richard

Karel Franco dijo...

buenaa comparacion!
yo vivo x el monstruo!..
seré una monstrita? jaja!

te quiero mucho babaz!